| Los libros bolivianos se acaban en la Filven de Caracas |
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| Miércoles, 18 de Noviembre de 2009 13:33 |
Miles de venezolanos y visitantes de otros paÃses colman desde el viernes el stand de Bolivia, paÃs invitado de honor, en la V Feria Internacional del Libro (Filven 2009), que se lleva a cabo en el Parque los Caobos de la capital venezolana. “La demanda sobrepasa cualquier expectativa, asegura Carlos Azurduy, representante de la Cámara Boliviana del Libro y encargado del stand; en apenas cuatro dÃas se agotó más del 50 por ciento de la oferta que trajimos y ya no sé qué vamos a ofrecer hasta la clausura de la feria (el domingo 22)”.Â
En los 250 metros cuadrados destinados para la expoventa de libros y actividades culturales se acomodaron el jueves pasado unos 4.000 ejemplares de más de 700 tÃtulos —según estimaciones de Azurduy— de obras narrativas, poemarios, ensayos e investigaciones de autores bolivianos, o sobre asuntos inherentes al paÃs. “Lo que más le interesa a la gente —comenta Andrea, una de las cinco jóvenes voluntarias que la Filven destinó para controlar y cooperar en las ventas del anaquel nacional— son trabajos sobre el presidente Evo Morales, sobre el proceso de cambio y también investigaciones sobre culturas originarias y movimientos sociales bolivianos”. Pero la ficción también circula a buen ritmo. El escritor venezolano Enrique Hernández —después de apreciar un videoclip sobre fauna, flora y biodiversidad bolivianas que se proyecta repetidamente en una pantalla gigante en la parte posterior del stand— recolectó el sábado reciente 12 libros entre novelas, compilaciones de relatos y poemarios. “¿Qué me sugieren —preguntó ese dÃa entre los bolivianos identificados por una credencial de invitados de honor colgada en el pecho— para conocer mejor las letras de su paÃs?”. Más de una hora después de recorrer los pasillos, y luego de dubitar y reflexionar bien, se llevó, entre otros, el poemario Pequeña librerÃa de viejo de BenjamÃn Chávez; el reciente Premio Nacional de Novela He de morir de cosas asà de Eduardo Scott-Moreno, y Felipe Delgado de Jaime Saenz.Â
Azurduy trabaja en la organización del puesto acompañado por Marcelo Yaksic y por Mónica Villarroel, representante del Ministerio de Culturas. “Hasta ahora —comenta Yaksic— en ficción también se vendieron mucho las novelas de Néstor Taboada Terán (el prolÃfico autor es miembro de la delegación), la novela premiada de Scott y Los Ingenuos, de Verónica Ormachea, entre otros”.Â
Ordáliz, una espigada atleta que se lamenta de no haber viajado a Sucre para los Juegos Bolivarianos debido a una lesión en la cadera, se referÃa —en la pregunta que abre esta nota— al Premio Casa de las Américas que el cochabambino Claudio Ferrufino-Coqueugniot ganó este año en La Habana, y que “una literata cubana amiga me dijo que era una novela perfecta para entender los vaivenes de la migración que castiga hoy en dÃa a los pueblos de América Latina”.Â
Azurduy dice que El exilio voluntario “también es una de las obras que más se venden”, y después se lamenta: “Ojalá las editoriales nos hubiesen mandado más libros, de muchos tÃtulos trajimos sólo dos, tres o hasta cinco ejemplares que en algunos casos se acabaron el primer dÃa. De que nos va bien, no hay dudas, pero la demanda es enorme y no hay más para ofrecer”.Â
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